¿Una suplementación personalizada sería la clave de la regulación metabólica?
La mitocondria, considerada como la “central eléctrica” de la célula, desempeña un papel esencial para la recolección de energía celular en forma de trifosfato de adenosina (ATP) a través de la fosforilación oxidativa.
Las mitocondrias son orgánulos celulares esenciales para la producción de energía en las células a través de la fosforilación oxidativa y el ciclo de Krebs. Además de su función principal en la generación de ATP, también participan en la regulación del metabolismo celular, la señalización apoptótica y la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS). Una adecuada función mitocondrial es vital para la salud general, y ciertos nutrientes pueden ayudar a optimizar su funcionamiento.
Además de su importante papel en la bioenergética celular, las mitocondrias desempeñan un papel central en varios otros procesos clave, como la homeostasis, ciclo de Krebs, síntesis de grupos de hierro-azufre, la señalización del calcio, la oxidación de ácidos grasos y el ciclo del ácido tricarboxílico (TCA), la apoptosis (muerte celular) y la producción de calor.
La disfunción mitocondrial, caracterizada por una pérdida de eficiencia en la síntesis de ATP, no solo tienen un impacto en el metabolismo celular, sino que también influyen de manera crítica en el metabolismo, la salud y la esperanza de vida de todo el cuerpo.
Las enfermedades definidas por la disfunción mitocondrial se han expandido de trastornos monogénicos raros en un sentido estricto a ahora también incluyen muchas enfermedades poligénicas comunes, incluidas las enfermedades metabólicas, cardiovasculares, neuromusculares y neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson, y la esclerosis lateral amiotrófica.
En consecuencia, en los últimos años el enfoque en la optimización de la función mitocondrial a través de la nutrición, estrategias, tratamiento se ha convertido en un área de creciente interés en el ámbito clínico.
Las mitocondrias como centrales eléctricas
Las mitocondrias integran el metabolismo del combustible para generar energía en forma de ATP. Las mitocondrias oxida el piruvato (derivado de la glucosa o el lactato), los ácidos grasos y los aminoácidos para aprovechar los electrones en los portadores de NADH y FADH2, quienes transportan estos electrones a la cadena de transporte de electrones, en la que se forma un gradiente electroquímico para facilitar la producción de ATP a través de la fosforilación oxidativa.
Nutrientes clave para apoyar la función mitocondrial
Una dieta adecuada y ciertos suplementos pueden mejorar la salud mitocondrial, ayudando a mitigar los efectos de su disfunción. Algunos de los nutrientes esenciales son:
VITAMINAS DEL COMPLEJO B
Vitamina B1 (Tiamina)
La tiamina es esencial para el metabolismo de carbohidratos. Actúa como cofactor para la piruvato deshidrogenasa, enzima crucial en el ciclo de Krebs. Su deficiencia puede llevar a la acumulación de piruvato y la disminución de la producción de ATP, lo que afecta negativamente a la función mitocondrial.
Se encuentra principalmente en la carne de cerdo, semillas de girasol, legumbres (como lentejas y frijoles) y granos integrales.
Vitamina B2 (Riboflavina)
La riboflavina forma parte de los coenzimas FAD y FMN, que son importantes en el transporte de electrones y en las reacciones de oxidación-reducción del ciclo de Krebs. La riboflavina también implica la regeneración del glutatión, un antioxidante crucial que protege a las mitocondrias del estrés oxidativo.
Los huevos, las vísceras (hígado), las setas o champiñones, las espinacas y el yogur ayudarían a obtener este nutriente.
Vitamina B3 (Niacina)
La niacina se convierte en NAD+ y NADP+, coenzimas fundamentales en la cadena respiratoria mitocondrial. Estas son esenciales para la producción de ATP y ayudan en la transferencia de electrones, así como en el metabolismo de grasas, carbohidratos y proteínas.
Presente en la pechuga de pollo, el atún, el pavo, el maní y las semillas de calabaza.
Vitamina B5 (Ácido pantoténico)
El ácido pantoténico es un precursor de la coenzima A, que es vital para el metabolismo de ácidos grasos y la biosíntesis de lípidos. Sin una cantidad adecuada de esta vitamina, la producción de energía y la síntesis de neurotransmisores pueden verse comprometidas.
El aguacate, las semillas de girasol, el hongo shiitake y el salmón son fuentes destacadas.
Vitamina B6 (Piridoxina)
La vitamina B6 es importante para el metabolismo de aminoácidos y la síntesis de neurotransmisores y hemoglobina. Además, también influencia el equilibrio de homocisteína, un aminoácido que, a niveles elevados, está relacionado con el daño mitocondrial.
Los garbanzos, el plátano, las papas y el salmón posibilitarían una buena ingesta de esta vitamina.
Vitamina B12 (Cobalamina)
La cobalamina es crucial para el metabolismo de las grasas y los aminoácidos, además de participar en la producción de ADN. La deficiencia de vitamina B12 puede llevar a la acumulación de aminoácidos dañinos y afectar negativamente a la función mitocondrial.
Se encuentra casi exclusivamente en productos de origen animal como almejas, hígado, carne de res y huevos.
MINERALES
Magnesio
El magnesio actúa como cofactor en más de 300 reacciones bioquímicas en el cuerpo, incluida la sintasa de ATP, que es esencial para la producción de energía. También ayuda a estabilizar el ADN y el ARN, lo que es vital para la función celular.
Las semillas de calabaza, las almendras, las espinacas y el chocolate negro (con alto porcentaje de cacao) son excelentes opciones.
Hierro
El hierro es un componente esencial de la hemoglobina y también es crucial para la función mitocondrial, ya que forma parte de varias enzimas involucradas en la cadena de transporte de electrones.
Carnes rojas, hígado, lentejas, espinacas (mejor si se consumen con vitamina C para su absorción) y quinoa.
Zinc
El zinc es importante para la regulación de la expresión génica y es necesario para la actividad de muchas enzimas implicadas en el metabolismo. Desempeña un papel en la regulación del estrés oxidativo, protegiendo así a las mitocondrias.
Ostras, semillas de calabaza, carne de res, garbanzos y anacardos son buenas fuentes de este mineral.
Selenio
El selenio es un mineral esencial que forma parte de enzimas antioxidantes, como la glutatión peroxidasa, que protege a las células del daño oxidativo. Un adecuado nivel de selenio es importante para mantener la función mitocondrial y prevenir el daño celular.
Nueces de Brasil (bastan un par al día), atún, camarones y carnes de ave.

ÁCIDOS GRASOS
Los ácidos grasos omega-3, especialmente el EPA y DHA, son conocidos por sus propiedades antiinflamatorias. Estos ácidos grasos son componentes clave de la membrana mitocondrial y pueden mejorar la eficiencia energética y la función mitocondrial, además de proteger contra el daño oxidativo.
- Ácido alfa-lipoico (ALA): Ayuda a regenerar otros antioxidantes y reduce el estrés oxidativo. Se encuentra en pequeñas cantidades en espinacas y brócoli.
- Ácidos grasos omega-3: Promueven la integridad de las membranas celulares y reducen la inflamación. Fuentes: pescados grasos como el salmón y las semillas de chía.
ANTIOXIDANTES
Vitamina C
La vitamina C es un potente antioxidante que ayuda a neutralizar las especies reactivas de oxígeno (ROS) generadas durante la producción de energía. Esto es vital para proteger las mitocondrias del daño oxidativo.
Se puede encontrar en pimientos (especialmente el rojo), y cítricos (naranja, limón), fresas y kiwi.
Vitamina E
La vitamina E es otro antioxidante liposoluble que protege las membranas celulares y mitocondriales del daño oxidativo. Su correcta ingesta puede ayudar a mantener la función mitocondrial y la salud celular.
Se puede encontrar en almendras, semillas de girasol, aceite de oliva virgen extra y avellanas.
Coenzima Q10
La coenzima Q10 es un compuesto altamente efectivo que actúa en la cadena de transporte de electrones y también tiene propiedades antioxidantes. Su producción natural disminuye con la edad, lo que puede contribuir a la disfunción mitocondrial. Actúa como un antioxidante y es crucial para la producción de energía.
Se encuentra en alimentos como carne, pescado y nueces.
Glutatión
El antioxidante maestro del cuerpo, protege las células del estrés oxidativo. Puede ser promovido con alimentos ricos en azufre, como el ajo, la cebolla y el brócoli.
AMINOÁCIDOS
L-Carnitina
La L-carnitina es esencial para el transporte de ácidos grasos de cadena larga a las mitocondrias, donde son oxidados para generar energía. Un adecuado nivel de L-carnitina puede mejorar la producción de ATP y reducir el daño mitocondrial.
La mayor concentración está en la carne roja (res), seguida por los lácteos, el pollo y el bacalao.
Glutamina
La glutamina es fundamental para el metabolismo celular y el mantenimiento del equilibrio ácido-base. También puede ser utilizada por las mitocondrias como fuente de energía.
Está presente en la carne de res, huevos, lácteos, repollo y perejil.
Cisteína
La cisteína es un aminoácido que contribuye a la síntesis de glutatión, un antioxidante clave que protege a las mitocondrias del estrés oxidativo. Un nivel suficiente de cisteína es crucial para la salud mitocondrial.
Pollo, pavo, yogur, huevos y avena son fuentes de la Cisteína.
OTROS SUPLEMENTOS
Ácido alfa-lipoico
Este ácido graso es un potente antioxidante que participa en la producción de energía. Puede regenerar otros antioxidantes y mejorar la función mitocondrial.
Resveratrol
El resveratrol, un polifenol presente en vinos tintos y uvas, se ha estudiado por sus efectos positivos en la función mitocondrial y su capacidad para activar ciertas vías de señalización asociadas con la longevidad celular.
Curcumina
Este compuesto activo de la cúrcuma tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Puede ayudar a proteger las mitocondrias del daño y mejorar la función celular.
Estrategias adicionales para optimizar la función mitocondrial
Para promover una función mitocondrial óptima, es recomendable adoptar una dieta rica en nutrientes. Aquí algunas estrategias:
- Reducir toxinas ambientales: Las mitocondrias son sensibles a contaminantes, pesticidas y metales pesados. Elegir alimentos orgánicos y agua filtrada puede ser beneficioso.
- Controlar el estrés oxidativo: Además de una dieta rica en antioxidantes, el ejercicio moderado y el sueño adecuado son esenciales.
- Evaluar la necesidad de suplementos: En casos de autismo con disfunción mitocondrial confirmada, un médico o nutricionista especializado puede recomendar suplementos específicos basados en análisis detallados.
- Alimentos ricos en antioxidantes: frutas y verduras como bayas, espinacas y brócoli.
- Grasas saludables: incorporar aceite de oliva, aguacate y nueces que son ricos en ácidos grasos saludables.
- Proteínas magras: incluir fuentes de proteínas de alta calidad como pescado, pollo, huevos y legumbres.
- Granos integrales: optar por granos enteros como la quinoa, el arroz integral y la avena, que son ricos en fibra y nutrientes.
Las estrategias actuales para tratar la disfunción mitocondrial desde la perspectiva de los suplementos dietéticos y las terapias dirigidas, así como la situación clínica traslacional de los agentes farmacológicos relacionados.
Estos nutrientes intervienen en los procesos enzimáticos que permiten a las mitocondrias convertir los alimentos en ATP y gestionar todas las demás tareas de las que son responsables, como la inflamación, la función inmunitaria y la esteroidogénesis.
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Referencias Bibliográficas
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